Presentación

Querido lector:

El corazón de la mujer mexicana merece un libro como del que hoy afortunadamente inicia usted la lectura. Vivimos en una época en la que, a pesar de los esfuerzos notables, las inequidades de género son aún lacerantes y pasan por discriminación, violencia, falta de oportunidades y aprecio social, y muchas más; entre ellas destaca una que concierne directamente a nuestra especialidad: la ignorancia de las diferencias entre la fisiología, los factores de riesgo y la sintomatología cardiovascular que existen entre la mujer y el hombre, las cuales originan una clara ineficacia e ineficiencia tanto para el acceso como en la calidad de la atención médica que recibe la mujer.

Basta con mencionar que si de manera desafortunada una mujer mexicana tiene un parto fuera de una institución hospitalaria (en la calle, en un taxi o en el pasto), se le denomina “parto fortuito”. Dicho acontecimiento se convierte, con razón, en una noticia “de ocho columnas” como se decía con anterioridad y en un “tópico de tendencia” como se dice hoy en día, con un gran impacto viral en las redes sociales, lo que origina sin lugar a dudas consecuencias inmediatas entre las que resaltan renuncias o despidos de funcionarios médicos y “desgarre de vestiduras” por todas partes. Sin embargo, los partos fortuitos tienen una frecuencia en México de uno o dos por cada mil; las complicaciones para el producto suelen ser menores y la morbimortalidad para la madre es casi nula. Pero, en cambio, si una mujer mexicana muere de un infarto del miocardio fuera de una área cardiológica adecuada –situación que ocurre en más de 90% de los casos en México– o en una área de urgencias o terapia intensiva, con una mortalidad > 30%, no pasa absolutamente nada: no es noticia ni merece una simple mención en las redes. Lo anterior denota una percepción limitada, prejuiciada e ignorante de los principios básicos en cuanto a las características de la salud femenina.

El concepto “enfermedades propias de la mujer”, entendidas como las que su- ceden en el aparato reproductor femenino y que, por lo tanto, son en las que hay que pensar y actuar cuando se atiende su salud, parece ser el prevalente no solo en el pensamiento popular, sino en los medios de comunicación, en buena parte de los médicos y, lo que es peor aún, en un número muy importante de quienes toman decisiones sobre la salud en México, a pesar de que es un concepto incompleto, equívoco y con un alto costo social.

Las estadísticas dejan en claro que la prioridad en la mujer debe ser el diagnóstico y control de las enfermedades cardiovasculares: en México mueren al año aproximadamente 295,000 mujeres y al menos 55,000 de ellas por enfermedad cardiovascular. Si bien 40,000 mujeres fallecen por tumores malignos, la mayoría no son ginecológicos: 15.4% corresponde a cáncer de mama, 9.9% a cáncer de cuello del útero y 5.9% a cáncer de ovario. Lo anterior puede traducirse en que mientras 6,000 mujeres mueren en México por cáncer de mama, 55,000 lo hacen por enfermedad cardiovascular. Dicho de otra manera: por cada mujer que muere por cáncer de mama, nueve mueren por enfermedad cardiovascular. No obstante y a pesar de las evidencias, existe una desproporción terrible entre la preocupación y la inversión en la detección del cáncer de mama y la detección y control de los factores de riesgo cardiovascular en la mujer mexicana.

Este libro está escrito de manera predominante por mujeres cardiólogas, hecho también poco frecuente en una especialidad en la que el predominio masculino ha sido muy claro; entre algunos hechos curiosos están: la Sociedad Mexicana de Cardiología y la Asociación Nacional de Cardiólogos de México o el Consejo Mexicano de Cardiología no han tenido nunca como presidente a una mujer; la mayoría de las principales instituciones cardiológicas mexicanas no han sido dirigidas por una mujer; y en el famoso mural de Diego Rivera del Instituto Nacional de Cardiología que ilustra bellamente la historia del estudio del corazón y la circulación, la única mujer que aparece es la paciente a quien percute el vientre Auenbrugger, creador de esta técnica de exploración.

Las autoras de este libro han creado y auspiciado una iniciativa para poner la atención debida y profesional al corazón de la mujer, hecho que abre una fuerte posibilidad para el cambio favorable sobre el fenómeno de la inequidad de género conociendo la fuerza de su “corazón”, por lo que no dudo que este libro y esta iniciativa alcanzarán un éxito notable.

Espero que le sea de gran utilidad.

 

Dr. Luis Alcocer Díaz Barreiro
Director del Instituto Mexicano de Salud Cardiovascular
Presidente de la Sociedad Interamericana de Hipertensión Arterial

Ciudad de México Octubre de 2018

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