Prólogo

Las enfermedades cardiovasculares se constituyen como la causa más importante de muerte en el mundo y de manera particular en la mujer durante la etapa del climaterio y la posmenopausia tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo, como México. Superan las muertes causadas por las enfermedades transmisibles y las producidas por la combinación de todas las neoplasias malignas, entre las que se encuentra el cáncer de mama o el de endometrio. Los datos epidemiológicos en nuestro país revelan que el número de fallecimientos debidos a un evento coronario agudo es mayor y va en aumento entre las mujeres, por lo que resulta crucial considerar que gran parte de estos eventos pueden prevenirse y diagnosticarse de forma oportuna.

La mayor parte de todas estas muertes se presenta de modo súbito y es menor entre los hombres. Esta letalidad es elevada en la mujer, lo que se debe, entre otras circunstancias, a la evaluación inadecuada o inexistente del riesgo cardiovascular en los primeros niveles de atención médica, sobre todo en las pacientes de bajo nivel socioeconómico. Este hecho hace necesario establecer de manera clara el riesgo cardiovascular total de las mujeres a lo largo de sus etapas de vida, en especial durante el climaterio, considerando  la interacción y sinergia de los factores del riesgo cardiovasculares, entre los que destacan: diabetes mellitus, dislipidemia, obesidad, hiperuricemia, hipertensión arterial y toxicidad de la grasa epicárdica. Alrededor de 80% de la superficie miocárdica está cubierta por grasa y se estima que constituye 20% del peso total del corazón.

Otra situación a considerar es que la inclusión de mujeres en los estudios de investigación –epidemiológicos, clínicos o registros– se ha mantenido baja y, por ende, es insuficiente para evidenciar los alcances y la gravedad del problema; es por ello que los nuevos proyectos para evaluar el riesgo cardiovascular total deberán incluir específicamente a pacientes en el periodo de climaterio y de posmenopausia, además de las comorbilidades antes mencionadas. La sinergia de las mismas y el efecto de la toxicidad vascular local de la grasa epicárdica, hasta el momento y con base en estudios anatomopatológicos, parecen asociarse con un estado inflamatorio vascular aterogénico persistente en arterias coronarias epicárdicas y proarrítmico (fibrilación auricular) que incrementa el riesgo cardiovascular total. Con base en ello, resulta imperativo considerar la intervención farmacológica temprana mediante la prescripción de combinaciones correctas para reducir el riesgo cardiovascular global en estas pacientes.

La Asociación Nacional de Cardiólogos de México (ANCAM), que dignamente presido, tiene como objetivo prevenir la enfermedad cardiovascular en todos los niveles de atención, por lo que en el año 2014 fue creada la Iniciativa por el Corazón de la Mujer por un grupo de médicos cardiólogos comprometidos con la prevención de las cardiopatías en la mujer.

Hago un reconocimiento a las fundadoras, quienes ante la adversidad y por medio de la lucha y la constancia diaria en su vida personal y académica dedican tiempo para difundir y trabajar en los objetivos y la misión de esta iniciativa. Esperamos que continúen de forma entusiasta y creciente con la misma para alcanzar un buen impacto y óptimos resultados con base en nuestros objetivos.

Prevenir es nuestra meta.

 

Dr. Francisco Javier León Hernández
Presidente ANCAM
Ciudad de México Octubre de 2018

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